Schaeffler abre en Taicang su «fábrica faro»: seis humanoides montan en serie articulaciones para otros humanoides
Humanoids Daily

Humanoides que fabrican piezas para humanoides. Schaeffler, el proveedor alemán de automoción e industria, ha inaugurado en Taicang (China) su «fábrica faro» de robótica humanoide. En unos 7.500 m² reúne una línea de montaje inteligente, un centro de entrenamiento y captura de datos, una plataforma de gemelos digitales y un centro de datos. La apertura, anunciada el 20 de octubre, marca el arranque de la producción en serie de estos componentes.
El corazón de la planta es una línea diseñada por la propia Schaeffler en la que seis humanoides trabajan en cinco estaciones: preparan y clasifican las piezas, las ensamblan y después las inspeccionan, etiquetan y empaquetan. Lo que sale de ella no son robots completos, sino módulos de articulación y actuadores lineales y rotativos, las piezas que mueven las articulaciones de la próxima generación de humanoides. Un gemelo digital replica la línea en tiempo real: sus sensores registran la precisión del montaje, la duración de cada paso, el consumo de energía y el estado de los equipos, y cualquier cambio se prueba primero en virtual antes de llevarlo a la producción real.
La otra mitad del edificio es una escuela. En el centro de entrenamiento, los humanoides practican tareas sacadas de las cerca de 100 fábricas del grupo: inspección visual de piezas, embalaje, transporte de material y contenedores y reposición a pie de línea. Lo aprendido se prueba directamente en la línea de montaje, y los datos de entrenamiento, simulación y producción se cruzan para mejorar el rendimiento de los robots. Además, la instalación está abierta: clientes y socios pueden entrenar y probar allí sus propios sistemas de IA física en condiciones industriales reales.
El negocio acompaña. Schaeffler ha sumado dos nuevos clientes en la región de Gran China en el tercer trimestre de 2026, con lo que sus pedidos de robótica humanoide en todo el mundo rondan ya los 400 millones de euros. Ojo: es cartera de pedidos, no facturación, y la empresa no ha identificado a esos clientes ni ha dado un calendario de entregas. «Estamos creando algo que nunca se había visto en la red global de Schaeffler: un circuito cerrado de fabricación en el que los humanoides montan componentes para humanoides», resume su director de operaciones, Jochen Schröder.
Falta, eso sí, lo que más interesa a cualquier responsable de planta. Schaeffler no ha publicado el ritmo de producción de la línea, ni con qué frecuencia necesitan los robots intervención humana, ni ganancias de productividad cuantificadas. Son los datos que dirán hasta dónde puede escalar el modelo. Por ahora, Taicang es un ejemplo tangible del doble papel que persigue la compañía: proveedor de las piezas que mueven a los humanoides y, a la vez, usuario de esos mismos robots en sus fábricas.
Fuente: Humanoids Daily