Quince humanoides de Leju ya trabajan a turno completo en una fábrica de piezas de coche
Yicai

En la planta n.º 3 de Zhaofeng en Xiaoshan (Hangzhou), un fabricante de componentes de automoción que cotiza en la Bolsa de Shenzhen, 15 humanoides Kuavo de Leju Robotics ya forman parte de la rutina de la línea. No es una demostración de un día: según las empresas, llevan más de dos meses sin averías, suman unas 1.000 horas de funcionamiento y han participado en la producción de más de 60.000 piezas.
Su trabajo es cargar las máquinas. Cogen piezas pequeñas —por ejemplo, rodamientos de buje de rueda de 80 a 120 mm de diámetro interior— de cestas de rejilla metálica, giran y las dejan en la posición prevista de la siguiente máquina. Cubren 15 puestos y más de diez tipos de pieza, y las compañías sitúan la tasa de éxito de la carga en el 98 %, una cifra que dan ellas mismas y que nadie ha auditado de forma independiente.
El punto débil es la velocidad. Un ciclo completo lleva hasta 40 segundos, frente a unos 15 segundos de un operario experto en el mismo puesto. El presidente de Zhaofeng, Kong Aixiang, quiere bajar a 15 segundos en un plazo de seis meses a un año; si lo consiguen, calcula que la inversión se recuperaría en tres o cuatro años, tomando como referencia el coste de la mano de obra.
Llegar hasta aquí no fue sacar el robot de la caja y enchufarlo. Kong contó a Yicai que esperaba algo parecido a un móvil, que se carga y funciona, y se encontró con robots que al principio «se caían y no podían sujetar nada». Solo para aprender a agarrar las piezas hicieron unos 15.000 intentos de entrenamiento, ajustando una y otra vez la fuerza y los modelos. Por eso empezaron por la carga: es la tarea más sencilla, como aprender a coger cosas antes que a hablar.
¿Por qué humanoides en una fábrica que ya tiene brazos fijos? Algunos pedidos de recambios para exportación son de solo 250 a 300 juegos, con muchas referencias y cambios frecuentes. Ahí una máquina dedicada es difícil de amortizar, y el humanoide se encarga de mover, cargar y ajustar piezas entre los pasos ya automatizados.
La flota también aprende mientras trabaja: genera más de 40.000 registros de trabajo real al mes, con aciertos y errores, que sirven para reentrenar los modelos. Zhaofeng ha donado su conjunto de datos de carga de piezas a la comunidad abierta OpenLET, y Leju asegura que el sistema es replicable en otras fábricas, aunque cada planta exigirá adaptarlo a sus piezas, máquinas y normas de seguridad.
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Fuente: Yicai